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Biochip mide niveles de glucosa en saliva

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Investigadores de la Universidad de Brown, han desarrollado un nuevo sensor de biochip que puede medir selectivamente concentraciones de glucosa en una solución similar a la saliva humana. El avance, publicado en “Nanophotonics”, es significativo porque podría posibilitar el diseño de un dispositivo que permita a las personas con diabetes medir los niveles de glucosa sin extraer su sangre.

El nuevo chip hace uso de una serie de reacciones químicas específicas junto con interferometría plasmónica, un medio de detección de la firma química de los compuestos utilizando la luz. El dispositivo es lo suficientemente sensible como para detectar diferencias en las concentraciones de glucosa que equivalen a unos pocos miles de moléculas en el volumen muestreado.

El biochip esta formado por una pieza de una pulgada cuadrada de cuarzo recubierto con una fina capa de plata. Grabados en la plata a nanoescala están los miles de interferómetros , diminutas rendijas con una ranura en cada lado de 200 nanómetros de ancho. La hendidura es de 100 nanómetros de ancho, cerca de 1.000 veces más finos que un cabello humano.

El siguiente paso en el trabajo, es comenzar a probar el método en la saliva humana real. En última instancia, los investigadores esperan poder desarrollar un dispositivo pequeño y autónomo que pudiera dar a los diabéticos una forma no invasiva de monitorizar sus niveles de glucosa. “Ahora estamos calibrando este dispositivo para la insulina”, informan el equipo de investigadores, añaden que se podría usar también para detectar toxinas en el aire o el agua o en el laboratorio para controlar las reacciones químicas que se producen en el área del sensor en tiempo real.

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Las interacciones entre microorganismos intestinales pueden influir en las enfermedades autoinmunes

Las interacciones entre los microorganismos que pueblan de manera natural y no perjudicial el tracto gastrointestinal humano, y que constituyen una comunidad microbiana referida como microbiota intestinal, suelen ser bastante similares en la mayoría de las personas sanas. En cambio, según los resultados de un nuevo estudio, son sospechosamente distintas de las de la gente sana en niños que tiempo después desarrollan cantidades significativas de anticuerpos típicos de la diabetes.
 Un equipo de médicos e investigadores, del Centro Helmholtz en Alemania, verificó que la diversidad de la microbiota intestinal en los niños sanos analizados era similar a la de la microbiota intestinal de los niños que iban camino de desarrollar diabetes. Sin embargo, las redes de interacción bacteriana en el intestino de los niños sanos eran significativamente distintas de las de los niños que meses o años después desarrollarían los anticuerpos típicos de la diabetes. Las diferencias de este tipo entre uno y otro grupo se apreciaban incluso en los primeros años de vida.

 Desde hace algún tiempo, la comunidad científica viene asociando las alteraciones nocivas en la composición del microbioma con diferentes enfermedades. Lo descubierto en el nuevo estudio muestra que no sólo la composición microbiana sino también la forma en que ésta interactúa en las comunidades funcionales, puede afectar al sistema inmunitario del cuerpo.

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